lunes, 29 de agosto de 2016

Juan Manuel Robles presenta su novela Nuevos juguetes de la guerra fría en la FIL La Paz

El escritor peruano Juan Manuel Robles es uno de los invitados protagonistas de la Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL La Paz), que este 2016 se realiza del 7 al 18 de septiembre en el Campo Ferial Chuquiago Marka en la sede de gobierno.

Su primera novela Nuevos juguetes de la guerra fría acaba de publicarse en España, en el prestigioso catálogo de Seix Barral. En el Perú, la crítica la calificó como una de las novelas más ambiciosas de los últimos años y las librerías Nollegiu, Tipos Infames y Nakama/Lib de España, la han incluido en sus recomendaciones de lectura.

Como cronista, Robles fue nominado al Premio Fundación Gabriel García Márquez en el 2008 y aunque muchos le reclamen que permanesca más activo en el género, él optó por lanzarse de lleno a la ficción.

Hay algo muy curioso de Nuevos juguetes de la guerra fría, y es la proximidad con Bolivia, la novela nació de una experiencia de Robles –“lo cual no quiere decir que sea un libro de no ficción disfrazado, ojo”, explica el autor.

Cuando Robles tenía 6 años su familia emigró a Bolivia, ya que su padre trabajaba como corresponsal de Prensa Latina, la agencia oficial de noticias de Cuba. En La Paz, estudio en la Escuela que la Embajada de Cuba tenía para los hijos de los diplomáticos, en la propia sede diplomática, en el barrio La Florida, ubicado en la Zona Sur.

“Entonces me volví un pionero: pantalón rojo, camisa blanca, pañoleta. Un pionero cubano extraviado en el altiplano de Bolivia”, recuerda.

La escuela se llamaba “El guerrillero heroico” y durante años siguió el programa de educación oficial de la isla y aprendió sus emblemas revolucionarios. Era el último tramo de la Guerra fría y la utopía era conquistar nuevos territorios. Después de unos años la famosa escuela cerró con la crisis, poco antes de la caída del Muro de Berlín.

“Años después, cuando volví a Perú, me di cuenta de que cuando contaba sobre mi niñez de pionero comunista mucha gente quedaba encantada, así que me pareció que el tema daba para una novela”, explicó.

Para los que empiezan a tener curiosidad por el trabajo de Robles, basta decir que le gusta pensar que “Nuevos juguetes de la guerra fría” puede sintonizar con obras de autores como Chang Rae Lee, o Johnatan Lethem, en la forma que tienen de fascinarse lúdicamente con los arquetipos de su tiempo; o como Berhard Schlink en El Lector y Julian Barnes en Un sentido del final, en la idea de la memoria como algo maleable, inestable, reescribible.

“Me gustan los escritores que convierten la percepción, esa forma particular que tenemos para ver las cosas, en combustible y a la vez elemento desestabilizador de las tramas. Cuando uno se mete lo suficiente en una mente que mira, el realismo tarde o temprano colapsa, uno se pone al borde de la fantasía”, indicó el autor peruano quien también es un seguidor de la historieta como ser: Seconds, de Bryan Lee O'malley, o Jimmy Corrigan de Chris Ware. En cuanto a cine, para Robles es importante Charlie Kaufman, sobre todo por el guión de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y el de Synecdoche, New York.

¿Por qué decidiste emprender el camino hacia la ficción después de haber empezado tu carrera con éxito en la no ficción?
En mi caso, son inquietudes estacionales. Lo que uno aprende escribiendo es a crear una ilusión de verdad. Lo interesante es que eso ocurre tanto si haces ficción como si haces no ficción. En la crónica, como en la ficción, aprendes a instalar atmósferas, a acelerar o a desacelerar el tiempo, a describir lo que tus ojos ven. Lo que me gusta de la no
ficción es que, al descubrir una parte del mundo, puede trabajar con una verdad que tiene un grado de credibilidad altísimo. Eso permite volver al momento del arte en el cual la palabra valía mucho, ser un viajero que retorna y cuenta las cosas que vivió, que te revela el mundo por primera vez (por eso el prestigio de un periodista se cimenta en su rigurosidad y en la garantía de que no miente). La ficción, y específicamente el género de la novela, permite ver la evolución de una mente, cómo esta procesa la vida. Y allí el poder no recae en lo verdadero —lo que asombra de la historia—, sino en poéticamente contundente, digamos. En la verdad filosófica revelada. Pero ambas formas usan el arte de la ilusión sensorial.

¿En qué has estado trabajando este último año?
Hace unos meses escribí una crónica para un libro que prepara la cronista argentina Leila Guerriero. Es la historia de un grupo de científicos y sus esfuerzos, creativos y alucinantes, contra un mal endémico en países como Perú y Bolivia, la tuberculosis. También estuve escribiendo algunos cuentos, con ciertas ideas sobre la memoria y el olvido, que me quedaron dando vueltas después de la novela.
¿Qué le interesa contar a JM Robles en este momento de su carrera después de la buena acogida de Nuevos juguetes de la guerra fría?
Pues esa pregunta va contestándose sola, aunque aún no creo que tenga una respuesta definitiva. Mi primera novela fue sobre cómo la memoria personal determina la identidad, y cómo su maleabilidad —la implantación de falsos recuerdos— es parte de un proceso más o menos común en nuestra construcción vital. Lo que estoy tramando ahora tiene que ver con el espacio, la obsesión de alguien con el espacio y los mapeos.

Sobre tu trabajo en Nuevos juguetes de la guerra fria
El 'Che' viendo la TV, ¿Cuál es tu mirada sobre todos estos "recuerdos ideológicos" que traes de vuelta hoy? Ciertamente el Che y los revolucionarios cubanos siguen siendo, aun hoy en día, un alto referente simbólico en la política oficialista boliviana.

Bueno, eso se debe a que la revolución cubana fue el producto de exportación cultural más importante de la isla en el siglo XX. Fue una marca provista de narrativa, que se exportó en toda América Latina como franquicia. Incluso en algún momento Cuba dijo cómo se debía y cómo no se debía hacer la guerrilla y la revolución. Los emblemas del Che fueron la iconografía de esa industria cultural de objetivos políticos. Gobiernos de izquierda actual toman el poder de esos emblemas, que transportan inmediatamente a muchas personas a un mito de fundación muy poderoso. El ideario y el programa de esos revolucionarios no existe más ni siquiera en Cuba, pero usarlos —y tener la bendición de La Habana— funciona como un legitimador; el equivalente del sello de autenticidad de los productos de las grandes corporaciones de la industria del entretenimiento. Eso lo descubre Iván Morante, el personaje de mi novela: decir que fue pionero comunista cubano en 1985 es un capital que puede dar réditos en un mundo de imposturas.

HeMan. ¿Conoces cuál fue la reacción de tus lectores, ante el humor e irreverencia que tienes al momento de describir o comentar a lo iconos revolucionarios de latinoamerica a través de tus recuerdos, o bueno, los de Iván Morante? El capítulo en el cual HeMan es descuartizado como si fuese Tupac Amaru, por ejemplo.

Ha sido muy interesante. Porque todos se dan cuenta de algo que yo también vi al escribir el libro: que las figuras de acción gringas y los héroes de nuestros estados nacionales nos fueron insertados en la infancia y en la memoria de una manera más o menos totalitaria. No nos pidieron permiso, esos relatos están nuestra memoria sentimental. Y claro, lo gráfico de un príncipe con esteroides que gracias a una espada se vuelve un guerrero semidesnudo es equiparable a lo gráfico del relato en el que un guerrero es capturado y unos caballos le quitan todos los miembros. Eso está en nuestra identidad, juguetonamente, como lo está el sabor de la Coca-Cola y el de la Papaya-Salvietti, fijados por asociación con anécdotas emocionalmente relevantes.

Saldaña, Cuba y el Granma. ¿Cómo surge la idea de crear a un personaje tan oscuro y obsesivo con el pasado de otra persona en el afán de reescribir la historia? Saldaña tiene una teoría conspirativa acerca de los restos óseos del 'Che'

Guevara y su paso, secreto, por la embajada de Cuba en La Paz con destino final en La Habana, justamente durante el mismo tiempo en el que Morante era pionero.

No sé, creo que es un tópico de las novelas de espías y su interacción con Iván Morante me pareció exquisita. Es el típico hombre que usa la abundancia de información para encontrar nuevas narrativas, a tal punto que realmente cree que puede saber más de la vida de alguien que esa misma persona conoce. En un momento del libro, el narrador dice: “Así pasa a veces: la historia expropia lo que creíste tu vida íntima”. Esa arrogancia histórica es la que tiene Saldaña.
ESPAÑA EN LA FIL LA PAZ 2016
España es el invitado de honor de la FIL La Paz 2016, quienes planean una programación repleta de actividades, con seis escritores protagonistas.

Los asistentes a la FIL La Paz 2016 tendrán la oportunidad de ver la exposición Miguel EN Cervantes. El retablo de las Maravillas, proyecto pensando y construido a partir de El Retablo de las Maravillas, uno de los ocho entremeses escritos por Miguel de Cervantes que nunca fueron representados.

Los ilustradores David Rubín y Miguelanxo Prado son los encargados de generar este potente diálogo entre el cómic y la ilustración para presentar una imagen del gran aventurero y genio que fue Miguel de Cervantes, es así que 52 paneles serán expuestos con el objetivo de acercar al público a la obra de Cervantes a través de la figura del escritor y su época.

Llegarán a La Paz los escritores Antonio Orejudo, Tony Hernández, Marta Sanz, Alfredo Gómez Cerdá, Sara Mesa y Alfonso Zapico, invitados especiales de España.

Hablarán del cine como “el hijo predilecto de la literatura”

Los cultivos literarios que imparte el Centro Simón I. Patiño desde abril de este año llegan al sexto módulo hablando del “Cine como el hijo predilecto de la literatura” con el periodista italiano Elio Valerio.

El taller – laboratorio se realizará los días 1 y 2 de septiembre en la calle Independencia esquina Suárez de Figueroa.

Quien desde que llegó al país y seducido por su pasión cinéfila, ha creado cafés culturales con temáticas cinematográficas en Cochabamba, explica que durante las cuatro horas del taller hablará de la relación intrínseca que existe entre la literatura y el cine.

“La literatura tiene millares de años y el cine poco más de cien. Sin embargo, por este hijo predilecto pasaron los genes de otras artes y ciencias que han tenido un desarrollo extraordinario en la cultura humana de las últimas décadas”, afirma Valerio, quien también estudió historia del arte en su natal Italia.

Continúa señalando que, el cine no sólo es hijo de la Literatura: pintura, escultura, música, danza, recitación y teatro, también de la ciencia, historia, geografía, psicología quienes, “dieron su aporte para el nacimiento y el crecimiento de la que, yo considero, es la más perfecta y articulada entre las expresiones artísticas”.

Valerio ha dejado que su pasión y conocimiento por el cine se extienda a su forma de vida, de ahí los nombres de los cafés y boliches temáticos que ha creado entre la fusión de la gastronomía, coctelería y cafetería con la música, el teatro y el cine.

El Novecento, su actual local, funciona como restaurante, café y microcine, con ciclos de proyecciones fuera de los esquemas tradicionales. El ciclo de la cocina, por ejemplo, con la gran comilona, el festín de Babette, el ciclo de la psicología (Psico, el intruso), el Diablo en el cine (la novena puerta, el Abogado del Diablo) .

“Hasta nuestro menú está dividido por nombres de películas: ‘Mediterráneo’, para pastas y pizzas; ‘Llamita Blanca’, para picantes y sopas de maní; Oriente Express, para platos árabes y africanos, ‘Entre Copas’ para vinos y cocteles”.

sábado, 27 de agosto de 2016

Kipus premia obra de español sobre el proceso de cambio

El escritor español José Guerrero Vara (Zaragoza, 1976) ganó el II Premio Internacional de Novela Kipus, con una obra titulada “Sua, quella, hulla: los dos sombreros del gallego”, que ofrece una mirada personal del llamado “proceso de cambio” que vive Bolivia.

El escritor será premiado con la publicación de su obra y un incentivo económico de 20 mil dólares, un monto que ha convertido al concurso organizado por el Grupo Editorial Kipus en el certamen literario económicamente mejor dotado de Bolivia, aunque su convocatoria es de alcance internacional.

En contacto con OPINIÓN, Guerrero dijo que la novela la terminó de escribir hace dos años, pero se gestó hace como 10, “desde la primera vez que empecé a sentir que una parte de mí había sido conquistada por Bolivia”.

El anuncio de la novela ganadora y el descubrimiento de la identidad de su autor tuvieron lugar ayer, en un acto celebrado en la Gobernación cochabambina, con la presencia de los tres jurados del certamen y de representantes de Kipus.

En su acta, el jurado, integrado por los académicos bolivianos Mauricio Souza y Claudia Bowles y por el escritor peruano Diego Trelles, destaca que “Sua, quella, hulla” es una “lograda crónica personal, en tono farsesco, del proceso político-cultural boliviano contemporáneo”.

Se trata de un relato que “desde la mirada de un viajero, propone un retrato desmitificador y al mismo tiempo cariñoso del proceso de cambio”, añade el acta que leyó Souza, en su calidad de presidente del jurado.



AUTOR El documento da cuenta de que la obra fue presentada por un autor con el seudónimo “Falso Conejo”. La plica con sus datos fue abierta por Souza, en el acto público en la Gobernación, y en ella se descubrió que el autor es José Ignacio Guerrero Vara, un profesor de lengua y literatura, nacido y radicado en Zaragoza, formado en Filología Hispánica, Historia y Antropología Social y Cultural. Guerrero nació en Zaragoza en 1976 y es autor de algunos trabajos publicados en antologías y revistas, añade el texto.

En sus consideraciones, el acta señala que la novela ganadora tiene “una efectiva voz narrativa, sostenida en su vocación irónica, aunque sin mayores variaciones de registro”.

Consultado al respecto, Souza hizo hincapié en que, más allá de su contenido, el jurado ha valorado favorablemente la novela ganadora por la lograda voz narrativa construida por su autor.

El también docente universitario dijo que, para ser su segunda versión, el Premio Kipus ha logrado una convocatoria importante, aunque añadió que, a futuro, debería tener más acogida, sobre todo teniendo en cuenta que es de alcance internacional y ofrece un significativo reconocimiento económico.

En la parte final de su acta, el jurado recomienda “reconsiderar el título y las notas al pie de página” de la obra.

viernes, 26 de agosto de 2016

Premio de Novela Kipus



Hoy, en un acto que comienza a las 10:00 en la Gobernación de Cochabamba, se conocerá al ganador o ganadora del II Premio Internacional de Novela Kipus, dotado con 20.000 dólares americanos.

Este premio fue creado en 2013 por el cochabambino Grupo Editorial Kipus, de Pedro Camacho, y se celebra sólo los años pares. En la versión de 2014 el ganador fue el boliviano Gonzalo Lema con “Siempre fuimos familia”.

Este año, la convocatoria recibió cerca de 60 obras de diferentes partes del mundo y la obra ganadora fue elegida por un jurado internacional compuesto por Diego Trelles, Mauricio Souza y Claudia Bowles.

Libro Partituras "Gracias Bolivia" fue entregado en medio de expectativa

El libro Partituras "Gracias Bolivia" del autor Avelino López Lima, se entregó ayer en el Salón Rojo, en medio de expectativa por parte de estudiantes y músicos.

Este libro tiene partituras de diferentes temas musicales del acervo boliviano, pues este material fue elaborado por el director de la Escuela Superior de Música "Avezul" con el propósito de rendir un homenaje a los 191 años de la fundación de la República de Bolivia.

El autor al momento de presentar este material, agradeció a la Alcaldía, porque permitió plasmar este texto que tiene por objetivo difundir canciones del acervo nacional.

Además del material impreso, también se grabó un disco junto a los profesores de la escuela "Avezul".

Mencionó que la música coadyuva en el desarrollo integral para tener una buena cultura donde se entrena la creatividad e imaginación, y se tenga cordialidad, en este mundo donde existen tantos conflictos.

Aseveró que a través de la música se puede formar mejores personas, con calidad humana, pues sostuvo que el desarrollo de un individuo no radica en su economía sino en la construcción de una cultura sana.

Explicó que la realización de este libro que alberga las partituras de sus composiciones se elaboró en un año, se tiene las siguientes canciones: Gracias Bolivia, Dentro de mí, Tarabuqueño, Sombra, Huella Oriental, Morenomanta, Todos, Oruro del Bien.

Mencionó que es necesario difundir en las nuevas generaciones este tipo de música, ya que está ingresando con mayor fuerza la música foránea, y los niños van creciendo con canciones que no son propias del país.

Indicó que existen grandes talentos en Oruro que deben ser explotados, por ejemplo quienes están en las bandas de los colegios tienen gran capacidad para empezar una carrera musical.

Por su parte el secretario de Cultura de la Alcaldía, Fabrizio Cazorla, ponderó el trabajo presentado por Avelino López, pues señaló que no es una tarea fácil hacer música.

Aseveró que el trabajo que realiza López, es por demás reconocido porque difunde a través de la música el folklore boliviano.

Manifestó que este tipo de iniciativas debe tener el respaldo de las autoridades, es así que el alcalde, Edgar Bazán, determinó apoyar con la impresión del libro, y más aún cuando las melodías que compuso López están inspiradas en todas las ciudades del país.

Aseveró que este libro servirá como orientación para quienes gustan de la música, de esta manera se tendrá nuevos talentos.

Claudia Piñeiro: La escritura es ontológica y parte del ser


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El motor de la escritura de la argentina Claudia Piñeiro es el silencio. Anoche, durante la segunda jornada del IX Encuentro de Escritores Iberoamericanos, la autora de “Una suerte pequeña”, aseguró que escribe para ponerle palabras a sus silencios anteriores, antiguos, a sus silencios presentes, a lo no dicho y a lo que no tiene voz.

Piñeiro —junto al cruceño Maximiliano Barrientos— fueron este jueves el centro de esta segunda jornada donde la escritora también citó una frase de Joseph Conrad que encontró en un libro de Antonio Tabucchi. Ahí, el escritor polaco aseguraba que primero se crea la obra y después se reflexiona sobre ella, y que la literatura es una actividad ociosa y egoísta que no tiene utilidad alguna y, normalmente, conduce a falsas conclusiones “que es lo que estamos haciendo nosotros” (en este encuentro), dijo Claudia Piñeiro.

Pero más allá de esta sentencia, para esta talentosa escritora la literatura es definitivamente algo ontológico, es parte del ser y ha estado en la vida del ser humano antes de cualquier pregunta. Sin el oficio de escribir, aseguró anoche Piñeiro, “muchos no seríamos lo que somos, lo hagamos bien o mal”.

La imagen disparadora

Sobre el proceso creativo que sigue su escritura, Claudia Piñeiro indicó que primero se le aparece una imagen en su cabeza y si ésta se queda en su mente dispuesta a colonizarla, es que de ahí saldrá una novela.

Piñeiro dice que cuando esto sucede al principio no entiende nada y tampoco se toma el trabajo de hacerlo. Simplemente lleva esa imagen disparadora a todas partes, la deja macerar, crecer como si fuera levadura.

“La imagen disparadora puede que me acompañe meses antes de escribir la primera línea”, aseguró anoche y confesó después que —si la imagen toma fuerza— los personajes empiezan a tomar vida propia, a interactuar entre ellos. Luego vendrá el trabajo de buscar las primeras palabras. “Es una decisión fundamental, cuando empiezo a escribir es que la imagen disparadora está clara”, dijo.

“También aprendí después de escribir ocho novelas —expresó la argentina— que cuando me trabo es que estoy forzando el final”. Explicó además que cuando escribe sus novelas —muchas de ellas han sido llevadas al cine— están en relectura y corrección constante. “Todo el tiempo avanzo y corrijo”, esta especie de método le sirve para encontrar el tono que va tener su obra. “La corrección permanente, la lectura permite mantener el tono”.

Como parte de su ponencia “Buscando una voz en el malentendido”, Claudia Piñeiro explicó que si bien la encasillan como escritora de novelas policíacas o negras, ella disgrega completamente ya que la historia que envuelve al cadáver o los cadáveres que tienen varios de sus trabajos son simplemente historias secundarias. Y para de un modo dar el gusto o hacer caso quienes la encasillan en este género es que escribió “Betibu”, su única obra concebida en este género, dijo.



OBSESIÓN POR LA MEMORIA

En el IX Encuentro de Escritores Iberoamericanos, el autor Maximiliano Barrientos (Santa Cruz, 1979), inauguró la noche de este jueves con su ponencia “El primer sueño de la humanidad (lo qué sé de la ficción)”.

En esta intervención, explicó que su escritura está siempre en pasado ya que sus personajes tienen una obsesión con la memoria. Dijo que la literatura que le interesa es la que hace mirar cómo podría haber sido la vida si —en determinada situación— el protagonista habría tenido más compasión o más coraje. “Se debe amar el trauma para poder escribir del trauma” y es un proceso que lleva tiempo porque, además, el escritor debe esperar que el dolor del trauma desaparezca para poder escribir sobre él.

Maximiliano Barrientos dijo no es muy partidario de la realidad para inspirarse, aunque sí considera que toda historia debe partir de un hecho real. “En el corazón de toda historia con fuerza siempre hay algo real”, dijo.

El autor también se refirió al lenguaje, señalando que en todos los libros que lo conmovieron el lenguaje nunca fue el protagonista.



PROGRAMA

El IX Encuentro de Escritores Iberoamericanos continúa hoy desde las 19:00 en el Palacio Portales del Centro Patiño.

Las intervenciones para este último día de ponencias han sido reservadas para la escritora boliviano-venezolana Magela Baudoin, que llega de Santa Cruz con la ponencia “Vindicación de la mentira”.

Le seguirá a la ganadora del Premio Gabriel García Márquez de Cuento 2015 el prolífico escritor argentino César Aira, quien presentará la ponencia “Ese placer denso y profundo”.

Mañana desde las 10:00, en el Teatro al Aire Libre del centro Patiño, se desarrollará la última actividad de este encuentro: “Conversaciones en el Jardín”, donde participarán: Antonio Orejudo, Rodrigo Hasbún, Piñeiro, Barrientos, Baudoin y Aira.

Seis autores revelan sus rutinas de creación literaria

Refugiarse en cafés, escribir cada día y a mano, corregir hasta la extenuación son algunas de las prácticas de las que dieron cuenta ayer los seis invitados del IX Encuentro de Escritores Iberoamericanos que lleva adelante el Centro Simón I. Patiño.

Reunidos en la mañana en el café Cowork, los autores inicialmente leyeron algunas de sus obras o fragmentos de ellas (cuentos y novelas) ante un reducido auditorio que escuchó con atención las lecturas y las celebró con no pocas risas y aplausos.

Inició la ronda el cochabambino Rodrigo Hasbún, quien leyó un cuento de su libro “Los días más felices” (que acaba de ser editado en Bolivia por El Cuervo). Le siguió el también boliviano Maximiliano Barrientos, con un fragmento de un cuento de su libro “Una casa en llamas”. La argentina Claudia Piñeiro leyó un pasaje de su novela “Elena sabe”, mientras que su compatriota César Aira compartió con el público un cuento titulado “Picasso”. La boliviana Magela Baudoin hizo lo propio con su cuento “Amor a la primera vista”, y cerró las lecturas el español Antonio Orejudo, con un fragmento de su novela “Ventajas de viajar en tren”.

A la conclusión de las lecturas intervino el público y la primera pregunta que planteó fue en torno a las rutinas y manías del proceso de creación literaria de cada uno de los escritores.

Tras unos segundos de silencio irrumpió Aira, quien contó que él escribe todas las mañanas en cafés de Buenos Aires, donde redacta poco (una página o menos) y a mano para luego transcribirlo en computadora. El esfuerzo que le dedica le permite prácticamente prescindir del proceso de corrección.

Una rutina similar tiene Baudoin, quien dijo que también escribe, en cafés y durante las mañanas, textos sobre los que ya no hace mayores correcciones.

En las antípodas de estos dos se hallan los otros cuatro autores. Orejudo relató que luego de entregarse de forma salvaje a la invención, se dedica con más empeño a pulir lo escrito. Hasbún y Barrientos manifestaron que asumen la corrección de sus trabajos como el montaje cinematográfico, un trabajo que les demanda más tiempo que la escritura como tal y que llegan a disfrutar.

Por último, Piñeiro reveló que es igual muy dada a revisar lo que escribe a medida que sigue avanzando con sus narraciones. Sin embargo, a diferencia de otros, ella prefiere escribir en computadora y no en horarios fijos.

Apuntes

Ponencias

Tras la velada inaugural del miércoles pasado, anoche les tocó leer sus ponencias al autor cruceño Maximiliano Barrientos y a la agentina Claudia Piñiero. El primero leyó el texto “El primer sueño de la humanidad (lo que sé de la ficción)”, mientras la segunda compartió su trabajo “Buscando una voz en el malentendido”. La presentación y moderación de los seis autores del encuentro está a cargo de Alba Balderrama.

Programa

Esta noche será la última dedicada a la lectura de ponencias. La abrirá la boliviano-venezonala Magela Baudoin, quien ha preparado para el encuentro el texto “Vindicación de la mentira”, y la cerrará el argentino César Aira, quien leerá la ponencia “Ese placer denso y profundo”. Al igual que las dos noches anteriores, la actividad se desarrollará, desde las 19:00, en el salón principal del Centro Simón I. Patiño (calle Potosí No 1450, casi Portales), adonde el ingreso es libre.

Piñeiro

Claudia Piñeiro nació en el Gran Buenos Aires, en 1960. Es escritora, guionista, dramaturga y trabajó en periodismo gráfico. En 2005 ganó el Premio Clarín-Alfaguara con su novela “Las viudas de los jueves”.”Las grietas de Jara” recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, en México, y “Elena sabe” fue ganadora del premio LiBerture (2010), en Alemania.

Barrientos

Maximiliano Barrientos nació en Santa Cruz de la Sierra, en 1979. Su volumen de relatos “Diario” (2009) recibió el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz. Sus libros “Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer”, “Hoteles” y “La desaparición del paisaje” fueron publicados en España por Periférica, y “Una casa en llamas”, por Eterna Cadencia y El Cuervo, en Argentina y Bolivia.